Pláticas Zamme x Lolo Miscelánea Editorial, Glaciar: Libros Helados & Zamme

El librero como curador y mediador

featured:

Daniel Mosqueda & Alfonso Santiago

posted on:

06.04.2026

written by:

Sophia Lopez Schwarz

photos by:

Zamme

El librero como curador y mediador

La Ciudad de México se ha convertido en los últimos años en un epicentro cultural de librerías, donde espacios pequeños, independientes y curados con dedicación emergen del asfalto. Tras la inauguración de nuestra propia librería, Zamme Roma en Puebla 86, invitamos a Daniel Mosqueda y Alfonso Santiago, fundadores de Lolo Miscelánea Editorial y Glaciar: libros helados a nuestro espacio para conversar sobre la creación de una librería y el oficio del librero. Sin embargo, el eje no fue la romantización, sino la honestidad. Entre tragos de tequila y un espacio lleno de oyentes, conversamos sobre los retos y las proyecciones a futuro.

 

Lolo Miscelánea Editorial inició en 2024 como un puesto de revistas en la colonia Condesa, donde la lectura es el pilar para crear una comunidad a través del diseño y la comunicación visual. Lolo se ha ido transformando en un proyecto cohesivo, participativo y comunitario, que reúne publicaciones de distintas partes del mundo y, sobre todo, impulsa las mexicanas. Su finalidad es inspirar a la comunidad local y contribuir al auge creativo que atraviesa actualmente la Ciudad de México. Desde enero de 2026, Lolo abrió un nuevo espacio en la colonia San Rafael donde las revistas van acompañadas de copas de vino.

Lolo se ha ido transformando en un proyecto cohesivo, participativo y comunitario, que reúne publicaciones de distintas partes del mundo y, sobre todo, impulsa las mexicanas.

Glaciar: Libros Helados inició como una editorial independiente, Piedra Ediciones, donde la colaboración con artistas es el eje central. Posteriormente, en 2024, abrieron su propio espacio en la colonia San Rafael, donde la curaduría de libros y la lectura van acompañadas de helados. Se trata de un espacio que combina publicaciones y postres, y que intersecciona la literatura con lo comestible: experimentan con novelas convertidas en obleas o cómics dibujados en vasos de helado. 

Después de una ronda de presentación, abrimos el diálogo con el público, guiado por algunas preguntas que habíamos preparado de antemano. Frente a la idea idílica que se tiene de la vida dedicada al oficio del librero, queríamos abordar temas más complejos, cuestiones de las que no siempre se habla abiertamente. ¿Cuáles son los pasos para abrir una librería? ¿Es posible vivir de eso? ¿Puede una librería ser financieramente sostenible? ¿Cuáles son los retos inesperados a los que se enfrentan los libreros? ¿Cómo nos podemos proyectar a futuro?

Glaciar: Libros Helados combina publicaciones y postres, y que intersecciona la literatura con lo comestible: experimentan con novelas convertidas en obleas o cómics dibujados en vasos de helado. 

Lolo, por su lado, ha tenido como reto, tras la nueva apertura de su espacio en la colonia San Rafael, llevar a su público de la Condesa a una nueva colonia. Pero el lado económico también ha sido un reto. Sin embargo, nos contó que aquello que mantiene la librería a flote son las colaboraciones con marcas, mantenerse fiel a la visión del espacio y sus productos y, sobre todo, anotar cada gasto, por pequeño que sea, en una hoja de Excel. En primera instancia, Daniel tenía un trabajo de oficinista y, los fines de semana, se dedicaba a Lolo. Ahora, hace un mes, dejó su trabajo para dedicarse 100% a la labor de librero. Para él fue un salto al vacío: arriesgarse, renunciar a un salario para permitir que el proyecto crezca y confiar. Un salto que implica transitar de la pasión al trabajo de tiempo completo. Y aunque su trabajo en Lolo lentamente se convierte en su vida, visualiza un futuro en el que pueda separar ambas cosas.

 

Glaciar, que inició sin formación administrativa, tuvo una maestría durante la gestión de la editorial Piedra Ediciones: publicaciones que pagan las futuras publicaciones. Como consejo económico, nos comentó que también tiene un Excel donde anota absolutamente todos los gastos y suele colaborar con amigos. También nos compartió que las iniciativas, sobre todo las creativas, suelen ir de la mano con la autoexplotación, especialmente cuando se tratan de proyectos que van de la mano con la pasión. Sin embargo, su proyección a futuro va en contra de la lógica del crecimiento y su única aspiración es poder tomarse unas vacaciones sin mirar una sola vez el computador en un futuro.

 

 

En Zamme, Sonia y Karen sostienen la librería mientras continúan con su trabajo como diseñadoras gráficas. La colaboración con amigos y los intercambios no monetarios les han permitido avanzar de maneras que de otro modo habrían sido más complicadas. Por ejemplo, intercambiaron sus servicios de diseño con el estudio de arquitectura que se encargó de concebir el nuevo espacio. Envisionan que, en un futuro, la librería pueda ser autosuficiente e independiente económicamente, poder contratar personas, delegar trabajos y responsabilidades, y ver el espacio y la comunidad crecer. Sobre todo, visualizan un futuro en el que puedan dormir más.

Sobre todo, visualizan un futuro en el que puedan dormir más.

Al final, concluimos en conjunto que, aunque iniciar una librería pueda parecer un trabajo duro, marcado por el trabajo constante y las pocas certezas, la Ciudad de México vive un auge de estos espacios y la demanda está presente. Poco a poco, los proyectos se van consolidando y las personas logran dedicarse al 100% a este oficio. Además, aunque puede requerir más trabajo que un empleo convencional de oficina, existe también un privilegio en dedicar la vida a algo que nos apasiona: curar libros, mediar conversaciones y sostener un espacio abierto a un público diverso.